Alborum

Un nuevo estudio pone en duda las ventajas del papel reciclado

El reciclaje de materiales es uno de los aspectos más importantes de la economía circular. Sin embargo, un estudio publicado en Nature Sustainability pone en tela de juicio las supuestas ventajas ambientales del reciclaje de papel.

El reciclaje de papel tal vez no sea tan ecológico como pensábamos, afirma un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale y el University College de Londres. El estudio, publicado en Nature Sustainability en octubre de 2020, se refiere concretamente al reciclaje de papel y sus posibles efectos climáticos negativos.

Los autores del estudio advierten de la importancia de tener en cuenta las repercusiones energéticas de dicho reciclaje a la hora de plantear una economía de tipo circular. Su conclusión es que el reciclaje de papel parece tener ventajas muy limitadas y un mayor impacto climático que la producción de papel de fibra nueva.

Esto se debe principalmente a que la fabricación de papel reciclado consume más energía fósil que la producción de papel nuevo. El reciclaje de papel utiliza energía de la red eléctrica o gas natural; ambas son soluciones energéticas de alto contenido fósil. En cambio, el papel de fibra nueva se puede producir con energía de origen no fósil procedente de derivados de la fabricación de pasta de celulosa.

El informe añade que, de no modificarse radicalmente la mezcla energética utilizada para el reciclaje, las emisiones de combustibles fósiles aumentarán. Debemos ser conscientes de que el reciclaje (o la economía circular en general) no siempre es necesariamente positivo para el cambio climático, afirma en un comunicado de prensa Paul Ekins, del Instituto de Recursos Sostenibles del University College de Londres y coautor del estudio. 

Estas conclusiones coinciden con lo que estamos viendo en el mercado, dice Johan Granås, director de Sostenibilidad de Iggesund Paperboard. Parece bastante claro que la producción de papel o cartón a partir de fibra reciclada tiene en general un mayor impacto climático que la producción de papel a partir de fibra fresca.

Granås señala que Iggesund, por ejemplo, emite 33 kilogramos por tonelada de emisiones directas de CO₂ para producir su cartón Invercote, mientras que uno de los principales productores europeos de fibra reciclada emite 294 kg por tonelada, según un informe ambiental de la propia empresa. Y las emisiones de algunos recicladores de papel norteamericanos son aún mayores, llegando a superar los 1000 kg por tonelada.

Con todo, Granås cree que debemos seguir reciclando el material basado en fibra, sobre todo si podemos emplear energía más renovable para ello. Tanto la fibra nueva como la reciclada pertenecen al mismo sistema de materiales y, en gran medida, dependen una de otra. Si nadie se dedica a producir fibra nueva, llegará un momento en que no haya nada para reciclar. Y si no hubiera fibra reciclada, la producción actual de fibra nueva no podría cubrir la demanda del mercado, asegura.

Salir de la versión móvil