Informe Anual 2018 de ASPAPEL

La bioindustria española de la celulosa y el papel es un sector fuertemente inversor, que exporta casi la mitad de su producción, y es uno de los grandes productores europeos. La versatilidad y su amplio mix de productos, la renovabilidad y la reciclabilidad son los tres puntos fuertes del papel, que le permiten posicionarse como uno de los materiales del futuro y sustituir en un número cada vez más amplio de aplicaciones a otros materiales que no cuentan con estos atributos medioambientales.

El amplio mix de productos papeleros que se fabrican en España incluye papeles gráficos (prensa, publicaciones, impresión y escritura), papeles para embalajes (cajas, bolsas, sacos, embalaje flexible…), papel tisú (papel higiénico, pañuelos, rollos de papel de cocina, servilletas…) y otros papeles especiales para muy diversos usos. Salvo los papeles gráficos (especialmente el papel prensa), que acusan el crecimiento de los soportes digitales, el resto de papeles ve crecer tanto su consumo como su producción.

Materias primas

En la bioindustria del papel se produce una doble circularidad: la circularidad natural de la madera (que se regenera y se vuelve a plantar) y la circularidad del reciclaje (ciudadanos que tras el uso de los productos colaboran con las administraciones y la industria en su recuperación y reciclaje).

El ciclo empieza en las plantaciones locales de eucalipto y pino. La práctica totalidad (96%) de la madera que en 2018 utilizó como materia prima la industria española de la celulosa y el papel era de procedencia local, así como el 73% del papel para reciclar, según datos del Informe Anual de ASPAPEL. En un país con un importante déficit de materias primas, el sector destaca por su altísimo nivel de suministro local de materias primas y la consiguiente creación de valor añadido con su transformación industrial en las 70 fábricas de papel y 10 fábricas de celulosa del sector en España. La totalidad del abastecimiento de madera del sector está controlado y procede de aprovechamientos legales en España (96%) y otros países europeos (4%). El uso de madera certificada ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años y actualmente asciende al 60%.

Las fábricas papeleras españolas reciclaron 4.893.600 toneladas de papel usado en 2018. En la UE, somos el tercer país más reciclador en volumen de papel reciclado, superados solo por Alemania y Francia. Y hay que destacar que el 73% del papel que recicló en 2018 la industria papelera española era de procedencia local, tres puntos porcentuales más que el año anterior. La industria papelera española, gracias a esta gran capacidad recicladora, garantiza el reciclaje en España de todo el papel y cartón recogido selectivamente, que cumpla con los estándares europeos de calidad, es decir, con la norma europea UNE-EN 643.

Producción

La recuperación iniciada por el sector tras el final de la segunda recesión en 2014 no ha sido ni está siendo igual para todos los tipos de papel y el crecimiento de la mayoría de los tipos de papel no se ve reflejado en los datos globales de producción.

Así, según el Informe Anual de ASPAPEL, en 2018, la producción total de papel en España desciende un 1%, con 61.000 toneladas menos que en el ejercicio anterior. Sin embargo, el comportamiento de las diversas familias de papeles es muy diferente. Mientras los papeles gráficos (fundamentalmente el papel prensa, y en menor medida los papeles para impresión y escritura) reducen su producción en un 16,2%, con casi 200.000 toneladas menos que el año anterior, el resto de los papeles crecen casi 140.000 toneladas (un 2,7% más que en 2017).

Sector Papelero: Producción por tipo de papel

Si abrimos el cómputo a un periodo más amplio, podemos ver que con respecto a 2014, la producción total ha crecido 121.000 toneladas, con un descenso de 380.000 toneladas en los papeles gráficos (especialmente el papel prensa) y un incremento de 501.000 toneladas para el resto de los papeles.

En los cuatro últimos años el sector papelero ha invertido 1.366 millones de euros en incrementos de capacidad y en innovación y renovación tecnológica, inversiones dirigidas fundamentalmente hacia productos con demanda creciente como los papeles para embalajes y papeles de mayor valor añadido como los papeles especiales.

En 2018, las inversiones, con un incremento del 21% sobre el año anterior, ascienden a 471 millones de euros, un 9,9% de la facturación. Este gran esfuerzo inversor de la industria papelera española, se desarrolla paralelamente al proceso de sustitución de materiales que está protagonizando el papel por su carácter renovable, reciclable y biodegradable, que lo posiciona como el material del futuro.

Papel

La bioindustria papelera española cierra el ejercicio 2018 con una producción en sus 70 fábricas papeleras de 6.156.600 toneladas de papel un 1% menos que el año anterior, y con comportamientos muy dispares para los distintos tipos de productos.

La producción de papeles gráficos (papel prensa y papeles para impresión y escritura) desciende un 16,2%. El resto de los papeles incrementan su producción en porcentajes que van del 7,1% del cartón estucado o el 6% de otros envases y embalajes, al 2,1% del los papeles para cartón ondulado y el 2% de los papeles higiénicos y sanitarios y los papeles especiales.

Por su parte, la producción de papeles para cartón ondulado supera por primera vez los tres millones de toneladas, marca un nuevo máximo histórico y supone el 49% de la producción total. España, con un 7% de la producción total europea, es el sexto productor de papel de la UE, tras Alemania, Finlandia, Suecia, Italia y Francia.

Celulosa

Las 10 fábricas de celulosa en España alcanzan la cifra de 1.713.100 toneladas en 2018, un 0,8% más que en el ejercicio anterior.

Con un 5% de la producción europea, España es el sexto productor de celulosa de la UE, después de Suecia, Finlandia, Portugal, Alemania y Francia.

Consumo

Gracias al potencial de la celulosa, el papel y el cartón para dar respuesta a las nuevas demandas de consumo responsable y sostenible, los productos papeleros están cada vez más presentes en nuestra vida diaria, en usos y aplicaciones hasta ahora poco frecuentes o incluso impensables para este material, que no deja nunca de sorprendernos con su versatilidad, sus atributos medioambientales y su capacidad de innovación.

El consumidor responsable del siglo XXI busca bioproductos naturales, renovables, reciclables y biodegradables que sean bajos en carbono. Y pocos productos cumplen satisfactoriamente estos requisitos como lo hacen los productos papeleros, que están sustituyendo crecientemente en numerosas aplicaciones a productos intensivos en carbono procedentes de fuentes no renovables.

Papel

Según datos del Informe Anual de ASPAPEL, el consumo de papel crece en 2018 el 1,9%, algo más de medio punto por debajo del crecimiento del PIB (2,6%). Se encadenan así cinco años de crecimiento del consumo que se sitúa en 6,9, millones de toneladas, pero lejos aún del récord histórico de 7,9 millones de toneladas conseguido en 2006.

El comportamiento de los diferentes tipos de papeles es un año más muy asimétrico. Mientras los distintos tipos de papeles para embalajes siguen marcando récords históricos muy por encima de los niveles precrisis, los papeles gráficos (prensa e impresión y escritura) ven caer su consumo un 7,9% con respecto al año anterior, acumulando un descenso de más de 800.000 toneladas desde 2006.

Sector: Consumo por tipos de papel

Los papeles para embalajes crecen todos muy por encima del PIB, debido a que los embalajes de papel cartón por su carácter renovable, reciclable y biodegradable están sustituyendo cada vez en mayor medida a otros materiales procedentes de recursos fósiles no renovables y debido también al auge del comercio electrónico.

Así, el consumo de papeles para cartón ondulado crece el 4,3% y se acerca a los 3,3 millones de toneladas. El cartón estucado incrementa su consumo el 7,4% superando las 770.000 toneladas. Y el mayor crecimiento (11,6%) lo registran otros papeles para envases y embalajes (bolsas, sacos, tubos, celulosa moldeada…) que se sitúan en 499.000 toneladas consumidas.

En 2018, los papeles para embalajes representan el 65% del consumo total de papel en nuestro país, seguidos de los papeles gráficos (18%), los higiénicos y sanitarios (10%) y los papeles especiales (7%). España es el quinto consumidor de papel de la UE en volumen, tras Alemania, Italia, Francia y Reino Unido. En cuanto al consumo per cápita, se situó en 147,5 kilos, frente a los 146 kilos del año anterior.

Celulosa

El consumo de celulosa en 2018 asciende a 1.902.800 toneladas, con un incremento del 1,4%. Tras Suecia, Finlandia, Alemania, Italia, Francia, Austria y Polonia, España es el octavo consumidor de celulosa de la UE.