Organizado por Proimpel (Procesos Industriales del papel SL) y Verde Agua Consulting, el pasado 10 de junio se celebró el webinar “La sostenibilidad en la industria gráfica” que contó con la participación de una invitada especial: María Eugenia García Rincón, directora de comunicación y RSE en Aquavall.

Cualquier empresa, independientemente de su tamaño, puede aprovechar nuevas oportunidades de negocio, así como diseñar y comunicar su estrategia de sostenibilidad empresarial. Partiendo de esa base, la iniciativa nació con el propósito de mostrar alternativas a los plásticos de un solo uso a todas las empresas del sector gráfico, y de ofrecer claves para entender e implementar técnicas de marketing sostenible.

El contexto actual es preocupante. La contaminación generada por los elementos plásticos de un solo uso afecta a la biodiversidad de especies marinas y destruye el hábitat natural de las mismas. Es más, el 90% de las aves marinas ingieren plástico a diario.

El sector del packaging es el que más residuos genera. El plástico es un material muy resistente, pero su procedencia (fuentes no renovables) y su tiempo de asimilación por el medio generan un problema alarmante. Por ello, es necesario que las empresas sigan avanzando en el proceso de transición de una economía lineal a una circular. Es decir, en el desarrollo de una actividad empresarial basada en la no generación de residuos.

Para impulsar este proceso, están apareciendo legislaciones en materia de sostenibilidad. Es importante tenerlas en cuenta durante el desarrollo de cualquier plan empresarial, y Verde Agua es el mejor aliado para ello. Un ejemplo de estos marcos normativos es la Directiva Europea sobre plásticos de un solo uso aprobada en 2019, cuya trasposición al ordenamiento jurídico español es el Proyecto de Ley de residuos y suelos contaminados. Se proponen medidas como la creación de un impuesto especial, de 0,45€ el kilo, sobre los envases de plástico no reutilizables que no sean 100% reciclados o compostables.

Tanto la situación medioambiental como las legislaciones gubernamentales impulsan a las empresas a la búsqueda de alternativas a los plásticos de un solo uso. Debe recurrirse a otro tipo de materiales más sostenibles, estando el papel y el cartón entre las mejores opciones. Estos provienen de un origen renovable, son reciclables, son compostables y, en la mayoría de los casos, biodegradables en el corto plazo.

La industria gráfica tiene en sus manos la oportunidad de producir este tipo de artículos sostenibles: vasos, pajitas, bolsas, etc. En Proimpel cuentan con maquinaria para la producción de estos artículos de papel y argumentan que es un negocio interesante para las empresas de artes gráficas. Tiene cuatro claves: exige poca inversión, ofrece una alta rentabilidad, permite la diversificación de negocio y supone una integración vertical. En resumen, combinar la producción de manipulados de papel con el sector de artes gráficas supone un sinfín de oportunidades.

Las empresas inmersas en la transformación sostenible de la industria gráfica deben diseñar y dar a conocer su estrategia en este sentido: “lo que no se comunica, no existe”. Aunque existen distintas claves para conseguirlo, la creación de una Plan de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es la base de todo. Este plan debe servir como una hoja de ruta para la realización de las actividades de la empresa en materia de sostenibilidad, y debe ir acompañado de una memoria que acredite su cumplimiento.

En el proceso de creación de la RSE es esencial alinear los objetivos de la empresa con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). La coherencia en la responsabilidad social es vital. Debe realizarse un marketing con causa basándose en la transparencia, la claridad, la veracidad y la cercanía a la hora de comunicar la marca, el compromiso y los valores de la empresa. Siguiendo la línea de la coherencia, la comunicación de la RSE y el conocimiento de los ODS deben comenzar de una forma interna a través de su difusión entre todos los empleados y estableciendo un diálogo con los grupos de interés.

La gestión empresarial responsable no solo es un deber, también es una oportunidad: los consumidores valoran cada vez más las marcas sostenibles y los inversores tienen predilección por las entidades socialmente responsables. Es decir, el camino hacia la sostenibilidad nos hará más fuertes en todos los sentidos.