¿Cómo ha cambiado el punto de venta en los últimos años?

El perfil del consumidor actual en poco o nada se parece al de hace algunos años. Por ello, las estrategias de las marcas han variado en función de las necesidades de sus clientes. Uno de los aspectos que más importancia ha cobrado en los últimos años es el punto de venta, cuyo diseño y organización son estudiados con minuciosidad para ofrecer un ambiente agradable que prioriza la experiencia de compra por encima de casi todo. David Tirado, director Comercial y de Marketing del Grupo MOINSA analiza las nuevas necesidades de los clientes así como la evolución del punto de venta en los últimos años.

A medida que pasan los años las necesidades de la sociedad varían considerablemente, desapareciendo algunas tradicionales mientras que aparecen otras nuevas. Entender y adaptarse a lo que pide el consumidor es una de las prioridades de las marcas y, por ello, se esfuerzan para atraer a las personas hacia su punto de venta y, una vez en él, convertirlas en consumidores para posteriormente fidelizarlas.

A día de hoy, las exigencias de los consumidores se han visto altamente afectadas por la complicada situación económica que atraviesa nuestro país. La crisis ha frenado el consumo, especialmente de algunos bienes y servicios, en los últimos años. El cliente de hoy en día busca más calidad y cantidad por menos dinero así como más información y mejor servicio en el punto de venta. Esta evolución de las necesidades ha supuesto también una evolución en el diseño del espacio y el equipamiento asociado, poniendo como premisa más importante la experiencia de compra del cliente.

Mejora de la experiencia de compra

La gente ya no solo quiere adquirir un producto o servicio que satisfaga sus necesidades, también quiere hacerlo en un entorno agradable y cómodo para ello. Por este motivo, cada vez se valora más la estética en los restaurantes, tiendas o cualquier establecimiento cuyo objetivo sea el de vender.

A la hora de diseñar un local comercial es importante cumplir con los atributos básicos, que sin ser diferenciadores son necesarios, y los atributos inesperados o de impacto, consecuencia de la creatividad de quien lo diseñe. Una correcta combinación de estos atributos permite crear espacios innovadores y útiles para satisfacer las demandas de la sociedad y así ofrecer una experiencia completa y satisfactoria. El límite está en la propia imaginación del diseñador, pero siempre con el mismo objetivo: hacer de la visita una experiencia única que haga que el cliente quiere volver.