Por: Chloe Welham, Two Sides
El embalaje ya no se limita a proteger un producto. Cada vez más, se está convirtiendo en un puente entre las marcas y los consumidores. Uno de los avances más interesantes en este ámbito es el auge de la realidad aumentada (RA), donde las etiquetas impresas se enriquecen con experiencias digitales interactivas.

Desde vinos y licores hasta bebidas artesanales, las marcas están experimentando con formas de convertir los envases cotidianos en algo mucho más atractivo.
¿Qué es la realidad aumentada?
La realidad aumentada (RA) combina contenido digital con el mundo real en tiempo real. A diferencia de la realidad virtual, que crea un entorno completamente artificial, la RA mejora el mundo físico superponiendo elementos interactivos como imágenes, animaciones o información sobre lo que ve el usuario.
Los consumidores pueden usar un teléfono inteligente para escanear una etiqueta y desbloquear contenido adicional. Este contenido puede incluir desde la historia de la marca hasta juegos, música o videos detrás de cámaras. Esto crea una experiencia más inmersiva en el punto de venta o consumo.
En muchos casos, las experiencias de realidad aumentada (RA) requieren una aplicación específica, sobre todo para contenido más complejo o de marca. Sin embargo, ahora se puede acceder a formas más sencillas de RA directamente a través de las aplicaciones de cámara de los smartphones o plataformas web, lo que permite a los usuarios escanear e interactuar con el contenido sin necesidad de descargar software adicional.
El futuro de las etiquetas conectadas
A medida que la tecnología avanza, es probable que la realidad aumentada se vuelva más fluida, con menos barreras entre el escaneo y la experiencia. Esto podría propiciar que los envases conectados se utilicen más ampliamente en productos de consumo cotidianos, y no solo en productos de alta gama o novedosos.
Por ahora, representa una creciente confluencia entre los medios impresos y digitales, donde el empaquetado ya no es estático, sino interactivo.
